sábado, 3 de enero de 2009

alfa y omega

comienza y termina la siesta entre mis brazos, hora y media de reunir nuestra respiración a un mismo ritmo. puedo mirarte de cerca, los ojos cerrados, la boca tranquila, reposada, acariciar tus cabellos, besarte las mejillas con la lentitud de los rayos del sol que se cuelan por la ventana del comedor. somos padre e hija compartiendo el sopor de la primera tarde. luego despiertas como un buda recién iluminado, ries y el día continua